¿Cómo nos ayudan los principios bíblicos?

1. ¿Por qué necesitamos guía?

Personas aplicando un principio bíblico: madre abrochando el cinturón de seguridad a su hija; padre e hijo andando en bicicleta con casco; mujer embarazada, trabajador con casco
¿Cómo contribuyen los principios bíblicos a que actuemos con precaución? (SALMO 36:9)

Jehová, nuestro Padre y Creador, nos supera en sabiduría. Además, nos quiere y se preocupa por nosotros. No nos hizo para que lleváramos una vida independiente de él (Jeremías 10:23). Así como los pequeñines necesitan que sus padres los dirijan, los seres humanos necesitamos que Dios nos dirija (Isaías 48:17, 18). La guía que ofrecen los principios bíblicos constituye un regalo de parte suya. (Lea 2 Timoteo 3:16.)

Las leyes y principios de Jehová nos enseñan el mejor modo de vivir y nos indican cómo obtener en el futuro bendiciones eternas. En vista de que él fue quien nos creó, se espera que aceptemos con gusto su guía. (Lea Salmo 19:7, 11 yRevelación [Apocalipsis] 4:11.)

2. ¿Qué son los principios bíblicos?

Los principios bíblicos son verdades que sirven de base para saber cómo actuar en diversas situaciones. Por otra parte, las leyes pueden ser aplicables solo en situaciones específicas (Deuteronomio 22:8). Para entender cómo seguir cierto principio en determinado caso, debemos usar nuestra capacidad de razonar (Proverbios 2:10-12). Por ejemplo, la Biblia enseña que la vida es un regalo de Dios. Este principio esencial puede servirnos de guía en el trabajo, en el hogar y también cuando viajamos, pues nos recuerda que debemos actuar con precaución. (Lea Hechos 17:28.)

 3. ¿Cuáles son los dos principios más importantes?

Jesús destacó dos principios. El primero refleja el propósito mismo de nuestra existencia: conocer a Dios, amarlo y servirle fielmente. Debemos tomar en cuenta este principio en todas nuestras decisiones (Proverbios 3:6). Quienes se rijan por él serán amigos de Dios y llegarán a obtener verdadera felicidad y vida eterna. (Lea Mateo 22:36-38.)

El segundo principio contribuye a que nos llevemos bien con los demás (1 Corintios 13:4-7). Al aplicarlo en nuestra vida estaremos imitando la forma en que Dios trata a las personas. (Lea Mateo 7:12 y 22:39, 40.)

4. ¿De qué manera nos benefician los principios?

Una familia feliz

Los principios bíblicos fomentan el amor y la unidad en la familia (Colosenses 3:12-14). Uno de estos incluso la protege, pues enseña que el matrimonio debería ser permanente. (Lea Génesis 2:24.)

Obedecer los principios bíblicos también nos beneficia en sentido material y emocional. En muchos trabajos, por ejemplo, se prefiere contratar a empleados que vivan de acuerdo con tales principios, personas que sean honradas y responsables (Proverbios 10:4, 26;Hebreos 13:18). Además, la Palabra de Dios nos enseña a estar satisfechos con tener cubiertas las necesidades básicas y a poner nuestra amistad con Dios por encima de las cosas materiales. (Lea Mateo 6:24, 25, 33 y1 Timoteo 6:8-10.)

Los principios bíblicos también contribuyen a nuestro bienestar físico; como la ley divina contra la borrachera, que nos protege de enfermedades y accidentes mortales (Proverbios 14:30;22:24, 25; 23:20). Por supuesto, Jehová nos permite consumir bebidas alcohólicas siempre y cuando lo hagamos con moderación (Salmo 104:15; 1 Corintios 6:10). Los principios bíblicos nos benefician, pues nos impulsan a vigilar tanto nuestra conducta como nuestros pensamientos (Salmo 119:97-100). Pero los cristianos verdaderos no solo los respetamos con tal de sacar provecho personal; más bien, lo hacemos para dar honra a nuestro Padre celestial, Jehová. (Lea Mateo 5:14-16.)

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Último buen rey de Israel

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JOSÍAS tiene solo ocho años cuando llega a ser rey de las dos tribus del sur de Israel. Esa es muy poca edad para un rey. Por eso, al principio personas que son mayores le ayudan a gobernar la nación.

Cuando Josías ha sido rey por siete años, empieza a buscar a Jehová. Sigue el ejemplo de reyes buenos como David, Josafat y Ezequías. Siendo todavía jovencito, hace una cosa valiente.

Por mucho tiempo la mayor parte de los israelitas han sido muy malos. Adoran dioses falsos. Se inclinan a ídolos. Así que Josías y sus hombres empiezan a quitar del país la adoración falsa. Este es un trabajo grande, porque mucha gente adora a dioses falsos. Aquí puedes ver a Josías y sus hombres rompiendo los ídolos.

Después, Josías encarga a tres hombres reparar el templo de Jehová. Se recoge dinero del pueblo y se da a estos hombres para pagar el trabajo que hacen. Mientras ellos trabajan en el templo, el sumo sacerdote Hilcías encuentra allí algo muy importante: el mismísimo libro de la ley que Jehová había hecho que Moisés escribiera mucho tiempo atrás, y que estaba perdido.

Cuando le llevan el libro a Josías, él pide que se lo lean. Al escuchar, Josías puede ver que el pueblo no ha estado guardando la ley de Jehová. Se pone muy triste, y por eso se rasga la ropa, como puedes ver. Dice: ‘Jehová está enojado con nosotros, porque nuestros padres no guardaron las leyes escritas en este libro.’

Dios ayuda a Ezequías

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¿SABES por qué este hombre está orando a Jehová? ¿Por qué ha puesto estas cartas frente a Su altar? Este es Ezequías. Él es rey de las dos tribus del sur de Israel. Y se encuentra en grandes dificultades. ¿Por qué?

Porque los ejércitos asirios ya han destruido a las 10 tribus del norte. Jehová dejó que esto pasara por lo malas que eran aquellas personas. Y ahora los ejércitos asirios han venido contra el reino de dos tribus.

El rey de Asiria acaba de enviar cartas al rey Ezequías. Estas son las cartas que el rey Ezequías ha puesto aquí ante Dios. Las cartas se burlan de Jehová, y le dicen a Ezequías que se rinda. Por eso Ezequías ora: ‘Oh Jehová, sálvanos del rey de Asiria. Entonces todas las naciones sabrán que tú solo eres Dios.’ ¿Escuchará Jehová?

Ezequías es buen rey. No es como los malos reyes del reino de 10 tribus de Israel, ni como su mal padre el rey Acaz. Él ha obedecido con cuidado todas las leyes de Jehová. Por eso, después que él termina de orar, el profeta Isaías le manda este mensaje de Jehová: ‘El rey de Asiria no entrará en Jerusalén. Ninguno de sus soldados siquiera se acercará. No dispararán ni una flecha contra la ciudad.’

Soldados muertos en el campamento de los asirios

Mira el cuadro de esta página. ¿Sabes quiénes son todos esos soldados muertos? Son los asirios. Jehová envió su ángel, y en una sola noche el ángel mató a 185.000 soldados asirios. Por eso, el rey de Asiria se va.

El reino de dos tribus se salva, y el pueblo tiene paz por un tiempo. Pero después de la muerte de Ezequías, Manasés su hijo llega ser rey. Este hombre Manasés y después su hijo Amón son malos reyes. Por eso la tierra se llena de delito y violencia. Cuando los siervos del rey Amón le dan muerte a éste, su hijo Josías es hecho rey del reino de dos tribus.

El hombre más fuerte

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El hombre más fuerte

¿SABES cómo se llama el hombre más fuerte que ha vivido? Es un juez llamado Sansón. Es Jehová quien le da a Sansón su fuerza. Hasta antes de que Sansón nazca, Jehová le dice a su madre: ‘Pronto tendrás un hijo. Él va a guiar en dar salvación de los filisteos a Israel.’

Los filisteos son gente mala que vive en Canaán. Tienen muchos guerreros, y causan daño a los israelitas. Una vez, cuando Sansón va a donde viven los filisteos, un león grande sale rugiendo contra él. Pero Sansón mata al león con sus manos nada más. También mata a cientos de malos filisteos.

Después Sansón se enamora de una mujer llamada Dalila. Los líderes filisteos prometen que cada uno dará a Dalila 1.100 piezas de plata si les dice qué hace tan fuerte a Sansón. Dalila quiere el dinero. No es verdadera amiga de Sansón, ni del pueblo de Dios. Así que ella sigue preguntándole a Sansón a qué se debe que él sea un hombre tan fuerte.

Sansón y Dalila

 

Finalmente, Dalila consigue que Sansón le diga el secreto de su fuerza. ‘Nunca me han cortado el pelo,’ dice él. ‘Desde que nací, Dios me escogió para ser un siervo especial de él llamado un nazareo. Si me cortaran el pelo, perdería mi fuerza.’

Bueno, cuando Dalila oye esto, hace que Sansón se duerma en su falda. Entonces hace que un hombre entre y le corte el pelo. Cuando Sansón se despierta, ha perdido la fuerza. Los filisteos entran entonces y lo capturan. Le sacan los dos ojos, y lo hacen su esclavo.

Sansón empuja las columnas para que el edificio caiga sobre los filisteos

 

Un día los filisteos tienen una fiesta grande para adorar a su dios Dagón, y sacan a Sansón de la prisión para burlarse de él. Mientras tanto, el pelo de Sansón ha vuelto a crecer. Sansón le dice al niño que lo lleva de la mano: ‘Déjame tocar las columnas que están aguantando el edificio.’ Entonces Sansón ora a Jehová por fuerza, y agarra las columnas. Grita ahora: ‘Déjame morir con los filisteos.’ Hay 3.000 filisteos en la fiesta que se está celebrando, y cuando Sansón se dobla contra las columnas del edificio, el edificio se viene abajo y mata a toda esta mala gente.

La promesa de Jefté

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¿HAS hecho alguna vez una promesa que después se te hizo difícil cumplir? Eso le pasó al hombre de esta lámina, y por eso está triste. Es Jefté, un valiente juez de Israel.

Jefté vive en un tiempo en que los israelitas ya no adoran a Jehová. Otra vez están haciendo lo malo. Así que Jehová deja que la gente de Amón les cause daño. Los israelitas claman a Jehová: ‘Hemos pecado contra ti. ¡Sálvanos!’

La gente se siente mal por las cosas malas que han hecho. Demuestran esto por medio de adorar a Jehová de nuevo. Por eso, otra vez Jehová los ayuda.

El pueblo escoge a Jefté para que pelee contra los malos amonitas. Jefté desea mucho la ayuda de Jehová en la pelea. Por eso le promete a Jehová: ‘Si tú me das la victoria, te daré a la primera persona que salga de mi casa y que venga a encontrarse conmigo cuando yo esté regresando de la victoria.’

Jefté triste al ver que la primera que sale a su encuentro es su hija

Jehová escucha la promesa de Jefté, y le ayuda a ganar la victoria. Cuando Jefté regresa, ¿sabes quién es la primera persona que sale a recibirlo? Es su hija única. ‘¡Ay, hija mía!’ llora Jefté. ‘¡Qué tristeza me estás dando! Pero yo le he hecho a Dios una promesa, y ahora no puedo dejar de cumplirle a Jehová mi promesa.’

Cuando la hija de Jefté llega a saber acerca de su promesa, primero se pone triste también, por tener que dejar a su padre y amigos. Pero pasará el resto de su vida sirviendo a Jehová en su tabernáculo de Silo. Así que le dice a Jefté: ‘Si tú le hiciste una promesa a Jehová, tienes que cumplirla.’

Así que la hija de Jefté se va a Silo, y pasa el resto de su vida sirviendo a Jehová en su tabernáculo. Las mujeres de Israel la visitan cuatro días de cada año y todas pasan un buen tiempo juntas. La gente ama a la hija de Jefté debido a que la joven es tan buena sierva para su Dios, Jehová.

Gedeón y sus 300 hombres

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¿VES lo que está pasando aquí? Estos son guerreros de Israel. Los que ves que se doblan están bebiendo. El juez Gedeón está de pie cerca de ellos. Él está notando cómo beben el agua.

Fíjate bien en las diferentes maneras en que los hombres están bebiendo. Algunos bajan la cara hasta el agua misma. Pero uno lleva el agua a la boca en la mano, para poder notar lo que pasa alrededor. Esto es importante, pues Jehová le ha dicho a Gedeón que solo escoja a los que siguen vigilando al beber. Los demás deben volver a su casa. Veamos por qué.

Los israelitas están en mucha dificultad otra vez porque no han obedecido a Jehová. Los madianitas se han hecho más poderosos que ellos y les causan daño. Así que los israelitas piden ayuda a Jehová, y Jehová oye sus clamores.

Jehová le dice a Gedeón que se consiga un ejército, así que Gedeón junta a 32.000 guerreros. Pero hay un ejército de 135.000 hombres contra Israel. Sin embargo, Jehová le dice a Gedeón: ‘Tienes demasiados hombres.’ ¿Por qué dice eso?

Es porque si los israelitas ganaran la guerra, pudieran pensar que la habían ganado por sí mismos, que no necesitaban la ayuda de Jehová para ganar. Por eso Jehová le dice a Gedeón: ‘Di a todos los que tengan miedo que vuelvan a su casa.’ Cuando Gedeón hace esto, 22.000 guerreros se van. Eso le deja solo 10.000 hombres para pelear contra los 135.000 soldados.

Pero, ¡oye! Jehová dice: ‘Todavía tienes demasiados hombres.’ Así que le dice a Gedeón que haga que los hombres beban de esta corriente y entonces mande a casa a todos los que bajen su cara al agua para beber. ‘Te daré la victoria con los 300 hombres que han seguido vigilando mientras bebían,’ promete Jehová.

Los soldados de Gedeón beben agua mientras miran a su alrededor

Llega el tiempo de la pelea. Gedeón divide en tres grupos a sus 300. A cada hombre da un cuerno, y un jarro con una antorcha dentro. Cuando casi es media noche, todos se reúnen alrededor del campamento de los enemigos. Entonces, al mismo tiempo, hacen sonar sus cuernos y rompen los jarros, y gritan: ‘¡La espada de Jehová y de Gedeón!’ Cuando los soldados enemigos despiertan, se confunden y asustan. Todos huyen, y los israelitas ganan.

Rut y Noemí

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EN LA Biblia encontrarás un libro llamado Rut. Es una historia sobre una familia que vivió durante el tiempo en que Israel tuvo jueces. Rut es una joven del país de Moab; no pertenece a Israel, la nación de Dios. Pero cuando Rut aprende acerca del Dios verdadero, Jehová, lo ama mucho. Noemí es una señora mayor que ayudó a Rut a conocer a Jehová.

Noemí es israelita. Ella y su esposo y sus dos hijos se mudaron a la tierra de Moab cuando había poco alimento en Israel. Un día, el esposo de Noemí murió. Después, los hijos de Noemí se casaron con dos moabitas llamadas Rut y Orpa. Unos 10 años después, los dos hijos de Noemí murieron. ¡Qué tristeza! ¿Qué haría Noemí ahora?

Un día Noemí decide volver a su propia gente, un viaje largo. Rut y Orpa quieren estar con ella, y la acompañan también. Pero después de algún tiempo en el camino, Noemí les dice a las jóvenes: ‘Vuélvanse al lugar de donde vinieron y quédense con sus madres.’

Noemí se despide de ellas con un beso. Ellas empiezan a llorar, porque aman mucho a Noemí. Dicen: ‘¡No! Nosotras vamos a ir contigo a tu gente.’ Pero Noemí les responde: ‘Ustedes tienen que regresar, hijas mías. Les irá mejor entre los suyos.’ De manera que Orpa empieza el viaje de regreso al lugar de donde vino. Pero Rut no se va.

Noemí se vuelve a ella y dice: ‘Orpa se ha ido. Vete con ella también.’ Pero Rut contesta: ‘¡No trates de hacer que te deje! Déjame ir contigo. Donde tú vayas, yo iré, y donde vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, yo moriré, y allí me enterrarán.’ Cuando Rut dice esto, Noemí deja de tratar de hacer que regrese.

Al fin las dos mujeres llegan a Israel. Se establecen allí. Rut en seguida empieza a trabajar en los campos, porque es tiempo de recoger la cebada. Un hombre llamado Booz le deja recoger cebada en sus campos. ¿Sabes quién era la madre de Booz? Era Rahab, de la ciudad de Jericó.

Un día Booz le dice a Rut: ‘He oído mucho de ti, y de lo bondadosa que has sido con Noemí. Sé que dejaste a tu padre y a tu madre y tu propio país y has venido a vivir entre un pueblo que nunca antes habías conocido. ¡Te deseo que Jehová sea bueno contigo!’

Rut contesta: ‘Eres muy bondadoso conmigo, señor. Me has hecho sentir mejor por las buenas cosas que me has dicho.’ A Booz le agrada mucho Rut, y poco tiempo después se casan. ¡Qué feliz hace esto a Noemí! Pero Noemí se siente más feliz todavía cuando Rut y Booz tienen su primer hijo, llamado Obed. Después Obed llega a ser el abuelo de David; de este David después aprenderemos más.

Libro bíblico de Rut.