Gedeón y sus 300 hombres

1101978106_univ_lsr_md

¿VES lo que está pasando aquí? Estos son guerreros de Israel. Los que ves que se doblan están bebiendo. El juez Gedeón está de pie cerca de ellos. Él está notando cómo beben el agua.

Fíjate bien en las diferentes maneras en que los hombres están bebiendo. Algunos bajan la cara hasta el agua misma. Pero uno lleva el agua a la boca en la mano, para poder notar lo que pasa alrededor. Esto es importante, pues Jehová le ha dicho a Gedeón que solo escoja a los que siguen vigilando al beber. Los demás deben volver a su casa. Veamos por qué.

Los israelitas están en mucha dificultad otra vez porque no han obedecido a Jehová. Los madianitas se han hecho más poderosos que ellos y les causan daño. Así que los israelitas piden ayuda a Jehová, y Jehová oye sus clamores.

Jehová le dice a Gedeón que se consiga un ejército, así que Gedeón junta a 32.000 guerreros. Pero hay un ejército de 135.000 hombres contra Israel. Sin embargo, Jehová le dice a Gedeón: ‘Tienes demasiados hombres.’ ¿Por qué dice eso?

Es porque si los israelitas ganaran la guerra, pudieran pensar que la habían ganado por sí mismos, que no necesitaban la ayuda de Jehová para ganar. Por eso Jehová le dice a Gedeón: ‘Di a todos los que tengan miedo que vuelvan a su casa.’ Cuando Gedeón hace esto, 22.000 guerreros se van. Eso le deja solo 10.000 hombres para pelear contra los 135.000 soldados.

Pero, ¡oye! Jehová dice: ‘Todavía tienes demasiados hombres.’ Así que le dice a Gedeón que haga que los hombres beban de esta corriente y entonces mande a casa a todos los que bajen su cara al agua para beber. ‘Te daré la victoria con los 300 hombres que han seguido vigilando mientras bebían,’ promete Jehová.

Los soldados de Gedeón beben agua mientras miran a su alrededor

Llega el tiempo de la pelea. Gedeón divide en tres grupos a sus 300. A cada hombre da un cuerno, y un jarro con una antorcha dentro. Cuando casi es media noche, todos se reúnen alrededor del campamento de los enemigos. Entonces, al mismo tiempo, hacen sonar sus cuernos y rompen los jarros, y gritan: ‘¡La espada de Jehová y de Gedeón!’ Cuando los soldados enemigos despiertan, se confunden y asustan. Todos huyen, y los israelitas ganan.

Anuncios

Rut y Noemí

1101978105_univ_lsr_md

EN LA Biblia encontrarás un libro llamado Rut. Es una historia sobre una familia que vivió durante el tiempo en que Israel tuvo jueces. Rut es una joven del país de Moab; no pertenece a Israel, la nación de Dios. Pero cuando Rut aprende acerca del Dios verdadero, Jehová, lo ama mucho. Noemí es una señora mayor que ayudó a Rut a conocer a Jehová.

Noemí es israelita. Ella y su esposo y sus dos hijos se mudaron a la tierra de Moab cuando había poco alimento en Israel. Un día, el esposo de Noemí murió. Después, los hijos de Noemí se casaron con dos moabitas llamadas Rut y Orpa. Unos 10 años después, los dos hijos de Noemí murieron. ¡Qué tristeza! ¿Qué haría Noemí ahora?

Un día Noemí decide volver a su propia gente, un viaje largo. Rut y Orpa quieren estar con ella, y la acompañan también. Pero después de algún tiempo en el camino, Noemí les dice a las jóvenes: ‘Vuélvanse al lugar de donde vinieron y quédense con sus madres.’

Noemí se despide de ellas con un beso. Ellas empiezan a llorar, porque aman mucho a Noemí. Dicen: ‘¡No! Nosotras vamos a ir contigo a tu gente.’ Pero Noemí les responde: ‘Ustedes tienen que regresar, hijas mías. Les irá mejor entre los suyos.’ De manera que Orpa empieza el viaje de regreso al lugar de donde vino. Pero Rut no se va.

Noemí se vuelve a ella y dice: ‘Orpa se ha ido. Vete con ella también.’ Pero Rut contesta: ‘¡No trates de hacer que te deje! Déjame ir contigo. Donde tú vayas, yo iré, y donde vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, yo moriré, y allí me enterrarán.’ Cuando Rut dice esto, Noemí deja de tratar de hacer que regrese.

Al fin las dos mujeres llegan a Israel. Se establecen allí. Rut en seguida empieza a trabajar en los campos, porque es tiempo de recoger la cebada. Un hombre llamado Booz le deja recoger cebada en sus campos. ¿Sabes quién era la madre de Booz? Era Rahab, de la ciudad de Jericó.

Un día Booz le dice a Rut: ‘He oído mucho de ti, y de lo bondadosa que has sido con Noemí. Sé que dejaste a tu padre y a tu madre y tu propio país y has venido a vivir entre un pueblo que nunca antes habías conocido. ¡Te deseo que Jehová sea bueno contigo!’

Rut contesta: ‘Eres muy bondadoso conmigo, señor. Me has hecho sentir mejor por las buenas cosas que me has dicho.’ A Booz le agrada mucho Rut, y poco tiempo después se casan. ¡Qué feliz hace esto a Noemí! Pero Noemí se siente más feliz todavía cuando Rut y Booz tienen su primer hijo, llamado Obed. Después Obed llega a ser el abuelo de David; de este David después aprenderemos más.

Libro bíblico de Rut.

Debora y Jael: Dos mujeres valientes

1101978104_univ_lsr_md

CUANDO los israelitas se meten en dificultades, claman a Jehová. Él les contesta dándoles líderes valientes que los ayuden. La Biblia los llama jueces. Josué fue el primer juez, y otros jueces después de él fueron: Otniel, Aod y Samgar. Pero dos de las personas que ayudaron a Israel son mujeres, y estas mujeres se llamaban Débora y Jael.

Débora es profetisa. Jehová le da información acerca del futuro, y ella entonces anuncia a la gente lo que Jehová dice. Débora también es juez. Se sienta bajo una palma en la región montañosa y la gente viene a ella para que les ayude a resolver sus problemas.

1101978104_univ_cnt_2_sm

En este tiempo Jabín es el rey de Canaán. Tiene 900 carros de guerra. Es tan fuerte su ejército que muchos israelitas han tenido que llegar a ser siervos de Jabín. El jefe del ejército de Jabín se llama Sísara.

Un día Débora llama al juez Barac, y le dice: ‘Jehová ha dicho: “Toma 10.000 hombres y llévalos al monte Tabor. Allí traeré a Sísara a ti. Y yo te daré la victoria tanto sobre él como sobre su ejército.”’

Barac le dice a Débora: ‘Voy si tú vas conmigo.’ Débora va, pero le dice a Barac: ‘No tendrás honra por la victoria, porque Jehová dará a Sísara en manos de una mujer.’ Y esto es lo que pasa.

Barac baja del monte Tabor para encontrarse con los soldados de Sísara. De repente, Jehová causa una inundación, y muchos enemigos se ahogan. Sísara baja de su carro y huye.

Poco después Sísara llega a la tienda de Jael. Ella lo invita a entrar, y le da un poco de leche. Esto le da sueño, y pronto se duerme. Entonces Jael toma una estaca de la tienda y se la hunde a él en la cabeza. ¡Después, cuando Barac viene, ella le muestra a Sísara muerto! Lo que Débora dijo se cumplió.

Finalmente se da muerte al rey Jabín; y por un tiempo los israelitas tienen paz.

La niña ayuda al grande

1101978124_univ_lsr_md

¿SABES lo que dice esta niña? Le habla a la señora acerca de Eliseo el profeta de Jehová, y las cosas maravillosas que Jehová le ayuda a hacer. La señora no sabe de Jehová, porque no es israelita. Por eso, veamos por qué la niña está en la casa de esta señora.

La señora es siria. El esposo de ella es Naamán, el jefe del ejército sirio. Los sirios han capturado a esta niña israelita, y ahora es sierva de la esposa de Naamán.

Naamán tiene una mala enfermedad llamada lepra. Esta enfermedad puede hacer que hasta parte de la carne de uno se le caiga. Esto es lo que la niña está diciendo: ‘Si mi amo pudiera ir al profeta de Jehová en Israel, él lo curaría de su lepra.’ Después esto se le dice al esposo de la señora.

Naamán quiere sanarse; así que decide ir a Israel. Cuando llega allí, va a la casa de Eliseo. Eliseo hace que su siervo salga y le diga a Naamán que se lave siete veces en el río Jordán. Naamán se enoja mucho, y dice: ‘¡Los ríos de mi país son mejores que cualquier río de Israel!’ Dicho esto, se va.

Pero uno de sus siervos le dice: ‘Señor, si Eliseo te dijera que hicieras algo difícil, lo harías. Pues, ¿por qué no puedes solo lavarte, como él dijo?’ Naamán presta atención a su siervo y se hunde en el río Jordán siete veces. ¡Cuando hace esto, su carne se hace firme y saludable!

Naamán está muy contento. Vuelve a donde Eliseo y le dice: ‘Ahora estoy seguro de que el Dios de Israel es el único Dios en toda la Tierra. Por eso, por favor, toma este regalo.’ Pero Eliseo dice: ‘No, no lo voy a tomar.’ Eliseo sabe que sería malo que él aceptara el regalo, porque era Jehová quien había sanado a Naamán. Pero Guejazi el siervo de Eliseo quiere apoderarse del regalo.

Así es que hace esto. Después que Naamán se va, Guejazi corre y lo alcanza. ‘Eliseo me mandó a decirte que quiere parte de tu regalo para unos visitantes que acaban de llegarle,’ dice. Esto es una mentira. Pero Naamán no lo sabe; así que le da a Guejazi algunas de las cosas.

Cuando Guejazi vuelve, Eliseo sabe lo que ha hecho. Jehová se lo ha dicho. Así que dice: ‘Porque hiciste esta cosa mala, la lepra de Naamán la tendrás tú.’ ¡Y así pasa, enseguida!

¿Qué podemos aprender de todo esto? Primero, que debemos ser como la niñita y hablar acerca de Jehová. Esto puede hacer mucho bien. Segundo, no debemos ser orgullosos como Naamán al principio, sino obedecer a los siervos de Jehová. Y tercero, no debemos mentir como Guejazi. ¿Verdad que podemos aprender mucho de la Biblia?

Josafat confía en Jehová

1101978122_univ_lsr_md (1)

¿SABES quiénes son estos hombres y qué hacen? Van a la guerra, y los hombres que van delante están cantando. Quizás preguntes: ‘¿Por qué no tienen espadas y lanzas para pelear los que cantan?’ Vamos a ver.

Josafat es rey del reino de dos tribus de Israel. Vive al mismo tiempo que el rey Acab y Jezabel del reino de 10 tribus del norte. Pero Josafat es un buen rey, y su padre Asa fue bueno también. Así que por muchos años la gente del reino de dos tribus del sur goza de una buena vida.

Pero ahora pasa algo que le da miedo a la gente. Unos mensajeros le dicen a Josafat: ‘Viene a atacarte un ejército grande de los países de Moab, Amón y monte Seír.’ Muchos israelitas se reúnen en Jerusalén para buscar la ayuda de Jehová. Van al templo, y allí Josafat ora: ‘Oh Jehová nuestro Dios, no se qué hacer. Nada podemos contra este ejército grande. Ayúdanos tú.’

Jehová escucha, y hace que uno de sus siervos le diga al pueblo: ‘La batalla no es de ustedes, sino de Dios. No tendrán que pelear. Miren nada más, y vean cómo Jehová los salva.’

Así que a la mañana siguiente Josafat le dice al pueblo: ‘¡Confíen en Jehová!’ Entonces pone cantores al frente de sus soldados, y mientras éstos marchan cantan alabanzas a Jehová. ¿Sabes lo que pasa cuando se acercan a guerrear? Jehová hace que los enemigos peleen entre sí. ¡Y cuando los israelitas llegan, todos los soldados enemigos están muertos!

Josafat fue sabio al confiar en Dios, ¿verdad? Si hacemos lo mismo, somos sabios.

Jezabel la reina inicua

1101978121_univ_lsr_md

DESPUÉS de la muerte del rey Jeroboán, cada rey que gobierna el reino norteño de 10 tribus de Israel es malo. El peor es el rey Acab. ¿Sabes por qué? Una gran razón es su esposa, la inicua reina Jezabel.

Jezabel no es israelita. Es hija del rey de Sidón. Adora al dios falso Baal, y hace que Acab y muchos israelitas adoren a Baal también. Jezabel odia a Jehová y mata a muchos de sus profetas. Otros tienen que esconderse en cuevas para que no los maten. Si Jezabel quiere algo, hasta mata a alguien para conseguir lo que desea.

Un día el rey Acab está muy triste. Así que Jezabel le pregunta: ‘¿Por qué estás triste hoy?’

‘Por lo que Nabot me dijo,’ contesta Acab. ‘Yo quería comprarle su viña. Pero él me dijo que no podía tenerla.’

‘Espera,’ dice Jezabel. ‘Yo te la conseguiré.’

Así que Jezabel escribe cartas a hombres principales de la ciudad donde vive Nabot. ‘Hagan que unos hombres que no sirven para nada digan que Nabot ha maldecido a Dios y al rey,’ dice. ‘Y sáquenlo de la ciudad y mátenlo a pedradas.’

Tan pronto como Jezabel sabe que Nabot está muerto, le dice a Acab: ‘Ahora ve y toma su viña.’ ¿No es verdad que Jezabel debería ser castigada por una cosa tan terrible?

Por eso, con el tiempo Jehová envía al hombre Jehú para castigarla. Cuando Jezabel oye que Jehú viene, se pinta los ojos y trata de parecer bonita. Pero cuando Jehú viene y la ve en la ventana, dice a los hombres del palacio: ‘¡Échenla abajo!’ Ellos obedecen, como ves en la lámina. La echan abajo, y ella muere. De esa manera termina la inicua reina Jezabel.

Dios promete un paraíso

1101978126_univ_lsr_md

 

ESTE es un cuadro de un paraíso como el que Dios quizás le mostró a su profeta Isaías. Isaías vivió poco después de Jonás.

Paraíso significa “jardín” o “parque.” ¿Te recuerda algo que ya has visto aquí? Sí, el lindo jardín que Dios hizo para Adán y Eva, ¿verdad? Pero, ¿será esto por toda la Tierra?

Jehová le dijo a su profeta Isaías que escribiera acerca del nuevo paraíso venidero para el pueblo de Dios. Dijo: ‘Lobos y ovejas vivirán juntos en paz. Becerritos y leoncillos comerán juntos, y niñitos los atenderán. Ni el bebé que juegue cerca de una culebra venenosa recibirá daño.

‘Eso nunca puede ser,’ dirán muchos. ‘Siempre ha habido ayes en la tierra, y siempre los habrá.’ Pero, piensa, ¿qué clase de hogar había dado Dios a Adán y Eva?

Dios puso a Adán y Eva en un paraíso. Solo fue porque desobedecieron a Dios que perdieron su lindo hogar, y se pusieron viejos y murieron. Dios promete que a los que lo aman les dará las mismas cosas que Adán y Eva perdieron.

En el nuevo paraíso venidero nada causará daño ni destruirá. Habrá paz perfecta. Toda la gente será saludable y feliz como Dios quería que fuera al principio. Después aprenderemos cómo Dios hará esto.